¿Vivimos en una simulación?

Esta es una pregunta con una creciente presencia entre los científicos y apasionados del tema. 

De que va esto: La idea postula que nuestro mundo tal como lo conocemos no es real. Esta idea sugiere que todo se trata de una inconmensurable simulación en la que vivimos controlados por otro ser o seres en extremo más inteligentes. 
Por otro lado hay quienes aseguran tener pruebas de que la realidad es, de hecho, un holograma, sí un holograma. Revisemos las ideas de quienes creen posible que vivamos en una “Matrix”.

Pero un momento…
Esto no es algo para nada nuevo, no tiene nada que ver con ver demasiadas películas de ciencia ficción. El concepto en si, ya se lo planteaban en la época de Parménides, Zenón de Elea y Platón, eso en occidente claro está.

El efecto SIMS (o Grand Theft Auto).

Si bien poner el ejemplo de un videojuego puede, a primera vista, sonar muy poco científico o comparable con la supuesta realidad, sigue siendo una forma práctica de explicar de qué va esto. Primero hay que reconocer que dentro de una simulación como los SIMS existe una determinada arquitectura, diseñada por supuesto y que configura ese universo con sus propias leyes. Esto se replica en nuestro propio universo “real”, la diferencia es que no podemos afirmar que haya sido diseñada o sólo es así aleatoria y naturalmente. 

Bien… Por otro lado, sabemos que según la mecánica cuántica, una partícula no tiene dónde y cuándo, hasta que nosotros fijamos nuestra atención para “medir” su dónde y su cuando. En pocas palabras podría traducirse en que estas cosas al final conforman todo no “están allí” hasta que nosotros interactuamos con ellas… esto sugiere que somos nosotros quién llevamos las riendas y quienes tomamos las decisiones, el universo entonces se acomodaría constantemente para poder ser interpretado por el interpretador, que al fin y al cabo, es él universo mismo… 

Imagen: Foghorn Leghorn - Looney Tones

Esto mismo sucede con los videojuegos como SIMS o Grand Theft Auto, ningún objeto hecho de píxeles está en un lugar y momento hasta que necesitamos que esté, para generar la sensación de continuidad y evidenciar la lógica de la arquitectura reinante. Cuando sucede lo contrario, se producen los famosos BUGS y esta arquitectura sufre aberraciones en su lógica, a raíz de esto aparecen personajes encimados a otros objetos o a la mitad de un muro.

Algunos afirman que en el mundo “real” estos BUGS o fallos en el código de nuestra realidad, podrían manifestarse en cosas que todos experimentamos como los DEJA VÚ. Otros afirman que los gemelos son una repetición en el código que constituye nuestra realidad con escasas deferencias. Pero bueno afirmar esto ya es bastante más arriesgado…

Por ejemplo en la película Matrix se explica de esta manera:
En la escena Neo, Trinity y Morfeo, se encuentran subiendo una escalera. Neo ve pasar un gato negro, y entonces comenta al resto: “Yo ya he vivido este momento" "Creo que ya he visto ese gato". Trinity le diice: "Y estás seguro que es el mismo? Eso no puede suceder. Neo responde: "Creo que he tenido un Deja Vú”. Todos se dan vuelta y quedan exaltados, pues eso no debería de suceder en una simulación tan “perfecta” como la Matrix. Trinity añade: “No existen los Deja Vú” “Eso sucede cuando alteran el código”.


Imagen: The Matrix 1999

Ante todas estas supuestas evidencias de fallos en la “Matrix”, Bugs en "El Código Maestro", explicadas con, bueno, más o menos credibilidad a simple vista. 

¿Se puede afirmar que es uno quien tiene el poder?

En verdad, es aquí el punto donde todo se divide para un lado u otro. Nadie puede afirmar que somos realmente nosotros quien tomamos la decisión, sólo tenemos la sensación de hacerlo, pero… 

¿Y qué si esta sensación es parte de la simulación?

Bueno esta pregunta tiene todo el sentido, porque pensemos… 

¿Pueden los personajes de una simulación saber que están en una simulación cuando todo su mundo se adapta y funciona en una aparente dependencia de su existencia?

Pongamos el ejemplo del Filósofo George Berkeley, quien dijo: 
“El mundo es una ilusión, no me importa nada”. Bueno no, esto último no. 
Exaltado ante tan loca afirmación el escritor inglés Samuel Johnson respondió: 
“Yo refuto esto, pateando una piedra”. Pero pero pero...

¿Cómo estamos seguros de que pateamos la piedra y como estamos seguros de que al patear la piedra y sentir la acción o el golpe, no es el cerebro que interpreta esto, dentro de una simulación?

Bueno no, no podemos… 
Wow… Espera un poco Positrónico. 

¿Estás diciéndome que todo este lío, sigue en un 50/50 y que no tiene respuesta?

Bueno, parece que esto depende fuertemente del nivel de desarrollo tecnológico del ser o raza que genera la supuesta simulación.

Déjenme presentarle a Nick Bostrom, Dr. en Filosofía de la Universidad Oxford. Este señor ha identificado 4 posibles situaciones basándose en el avance actual de la tecnología. 
  • Que las civilizaciones inteligentes, nunca llegar a desarrollarse a un nivel tan elevado para poder producir estas simulaciones, porque quizás se aniquilaran antes de conseguirlo.
  • Estas civilizaciones pueden hacerlo, pero no quieren por alguna razón en particular, por algún motivo ético por ejemplo. 
  • Realmente lo consiguen, lo hacen. (En ese caso la probabilidad de que estemos dentro de una simulación, es abrumadoramente grande). Esta tercera posibilidad se basa en el hecho de que somos capaces de simular la vida y el universo, estos se replicarían de forma tan fácil, de forma tan continua, y proliferarían de tal manera, que la relación de Universo Real a Universo Simulado sería en extremo bajísima.
  • Nunca podríamos, ni podrían crear una Consciencia Artificial, por lo que la simulación nunca sería completa. Esto se basa en una corriente de pensamiento llamada Dualismo. En concreto sería imposible replicar aquellos aspectos que nos definen como individuos  pero que no están hechos de materia, como la conciencia.
Imagen: Notes On Blindness

Otra vez la duda…

Nuestro universo, eso que podría decirse físico, ¿Es simulado?

Bueno hay que partir del hecho que a nuestro universo podemos describirlo con relativa facilidad matemática, como cualquier programa de ordenador, siguiendo unas leyes fijas, esto es algo que llama la atención de los científicos… porque “cualquiera” podría programarlo. 

Desde la llegada de la cuántica, hemos abandonado un universo de naturaleza continua, y comienza a mostrar comportamientos discretos para cosas como la energía… y si me apresuran también para el espacio y el tiempo. La cuántica nos muestra un mundillo con valores discontinuos para las magnitudes, nuevamente como un programa informático…
¡Los Píxeles!... Los píxeles son elementos de una matriz.

Desde el punto de vista de los estudios del cerebro… no ayudan mucho, pues todo lo que experimentamos son simples impulsos eléctricos, el oído, la vista, el gusto, el olfato, el taco, todo se da gracias a la información que llevan esos impulsos eléctricos. Podríamos, con la debida estimulación, convencer a una persona que está bebiendo jugo de naranja, cuando sólo es agua.

Somos fácilmente engañables, es cierto. Pero también es cierto que poder recrear ciertas experiencias y sensaciones, es muy diferente a poder recrear todo un universo entero. Eso ya es totalmente otro nivel, pero tampoco se puede descartar.

Un pequeño gran problema…

Los físicos Zohar Ringel y Dmitry Kovrizhi, demuestran en un artículo que construir una simulación informática de un fenómeno cuántico muy concreto, que tiene lugar en el interior de los metales, resulta imposible, no solo en la práctica, sino también en el plano teórico.

Utilizando una técnica llamada Quantum Monte Carlo (algoritmos para simular sistemas cuánticos), descubrieron que la complejidad de la simulación aumenta exponencialmente a medida que crece el número de partículas que se quieren simular. Por lo que la potencia de cálculo necesaria se duplica cada vez que se añade una sola partícula, con lo que la tarea se vuelve rápidamente imposible.

De hecho, los investigadores calcularon que almacenar información y simular apenas un par de cientos de electrones requeriría un ordenador en el cual la memoria (físicamente) debería tener más átomos de los que existen en el Universo, Así qué... ¿No tendría ningún sentido después de esto seguir pensando que todos nosotros estamos viviendo en una simulación, tendrían o tendría que ser alguien, o algo que esté por fuera de todo el universo y no dependiera de su energía o sus limitantes. ¿No?...


Heee... no bueno, eso ya sería otro tema...


EN RESUMEN:

Todos los datos de un lado o del otro, terminan por dejarnos exhaustos, ya ni nos interesa saber si somos los SIMS o si debemos bajar la dosis de imaginación. Sin embargo, la pregunta vuelve a presentarse a la mínima oportunidad… 

¿Será que alguien o algo está hackeando los ordenadores universales?

Espero que te haya gustado esta explicación, comparte para seguir creciendo!


Fuentes: 
Intereconomia - https://intereconomia.com

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